El papel cambiante del DBA

El papel del administrador de la base de datos (DBA) se ha visto alterado. La automatización se está comiendo las tareas que normalmente realiza un DBA, y la tecnología está evolucionando para ser cada vez más inteligente y más capaz.

Esta automatización ha provocado la preocupación de que los humanos se vuelvan inevitablemente redundantes en la gestión de las bases de datos. Los servicios en la nube ya han amenazado con dejar obsoleta esta función. Ahora, con la infiltración de la automatización en más y más áreas de la administración de bases de datos, muchos han predicho que los DBA no sobrevivirán a la tormenta de cambios.

Aunque podría parecer que la computación en la nube y el desarrollo ágil podrían acabar con el DBA tradicional, en realidad, el papel está cambiando. En lugar de estar al acecho en el centro de datos haciendo el mantenimiento rutinario y la planificación de la capacidad, el DBA hoy tiene que convertirse en un experto en datos con un papel clave en la construcción de las bases para transformar las organizaciones en empresas de alto rendimiento adecuadas para la era digital. Pero para conseguirlo, las organizaciones tienen que abordar cómo utilizan los datos, y los DBA deben reajustar sus habilidades de optimización de consultas para convertirse en expertos en rendimiento de datos.

Desarrollo rápido de aplicaciones

La velocidad de comercialización es esencial para que las empresas mantengan una ventaja competitiva, y en ningún lugar es más cierto que en el desarrollo de aplicaciones. En última instancia, la duración de un ciclo de desarrollo puede significar la diferencia entre que la gente aclame una aplicación como el próximo fenómeno cultural al estilo de Pokémon Go o que sea simplemente olvidable.

Bajo la creciente presión de entregar aplicaciones a un ritmo cada vez más rápido, los desarrolladores tienen ahora la libertad de «hacer lo que sea necesario» para construir a velocidad e ignorar las limitaciones de los procesos corporativos tradicionales de TI. Así, la presión para entregar más rápido ha dado lugar a toda una nueva variedad de arquitecturas de bases de datos, como las bases de datos de documentos, que permiten a los desarrolladores compilar datos más rápidamente.

El modelo de documentos funciona bien cuando hay muchas variables que el desarrollador quiere abordar. Por ejemplo, pensemos en un cliente que lleva su coche al taller para su revisión. El registro del cliente contendrá información estructurada, como la información de facturación y la marca y modelo del coche. Otra parte puede no estar estructurada, porque el mecánico puede haber tomado notas o fotos ad hoc del trabajo de reparación para explicar lo que se ha hecho para arreglarlo. Esta información podría estar en una base de datos de documentos, lo que permitiría al desarrollador tener toda la información sobre el cliente representada de forma sencilla, y la información podría añadirse a la base de datos muy rápidamente a medida que cambie el estado del coche.

Todo esto suena muy bien si eres un desarrollador de aplicaciones, pero dificulta la búsqueda y el análisis de datos. Compáralo con los viejos tiempos, cuando los DBA controlaban la estructura de la base de datos para sacarle el máximo partido. El DBA era el experto en datos, que entendía que hay compensaciones y cómo optimizar los sistemas para obtener el mejor rendimiento general. El DBA se aseguraba de que la base de datos utilizaba los índices adecuados, normalizaba el esquema y optimizaba el rendimiento general de las consultas. Por ejemplo, aunque repartir la información sobre un cliente en varias tablas de un esquema normalizado puede hacer que el trabajo del desarrollador de la aplicación sea menos sencillo a la hora de crear el registro, una consulta para encontrar a todas las personas con una factura vencida podría estar muy optimizada.

Cuándo no optimizar

En última instancia, los conocimientos relativos a la optimización de las consultas recaen en el DBA, ya que tradicionalmente su función siempre se ha centrado en los datos. Esto supone una gran oportunidad para que los DBA sean parte integrante del rendimiento de las aplicaciones en la era de la empresa digital, pero requiere un conocimiento de toda la caja de herramientas de técnicas de optimización disponibles. El papel del DBA también se está ampliando, ya que no se trata sólo de optimizar las consultas como en tiempos pasados; también se trata de lo que esa optimización significa para el negocio.

Los desarrolladores de aplicaciones van a seguir eligiendo el modelo de base de datos que más les convenga, por lo que corresponde al DBA optimizar el acceso a los datos para los usuarios. Esto es más fácil de conseguir si el DBA utiliza una base de datos multimodal que pueda integrar diferentes tipos de datos, pero que también pueda ajustarse a las consultas estructuradas. Permite una gestión y una optimización mucho mayor de los datos en un único lugar.

Los DBA que se obsesionen con este rendimiento podrán demostrar el impacto visible que están teniendo en las necesidades empresariales de sus organizaciones. En su medida más simple, los usuarios experimentarán búsquedas de datos mucho más receptivas, eficientes y precisas, pero lo más importante es que podrán hacer su trabajo de manera más efectiva, colaborar más estrechamente y entender a sus clientes más profundamente, ya que los datos que están utilizando son más completos. Los DBA que puedan superar este reto demostrarán lo estratégicas que son sus funciones para crear infraestructuras de TI de alto rendimiento para la era de la empresa digital.